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domingo, 26 de noviembre de 2017

Domingueros....

Hay un lugar en Madrid que siempre me ha llamado la atención. Me refiero al Rastro de Madrid. A mi abuelo le gustaba ir de vez en cuando los domingos, y en ocasiones me llevaba con él. Siendo niño, me alucinaba ver todas las cosas viejas que había, cosas que todavía hoy se siguen viendo y vendiendo. 

El "domingueo"  (no busques esta palabra en la RAE que no existe), es parte de nuestra cultura madrileña. Hay que cuidarlo para que perdure por mucho tiempo, y que se siga manteniendo de generaciones en generaciones.

Algunas tareas del "domingueo":

  • Madrugar para comprar unas porras para el desayuno...


  • Comprar la prensa deportiva, para ver qué hizo tu equipo de fútbol favorito...

  • Visita al Rastro madrileño...




  • Tomarte el aperitivo y una caña por esos bares del centro madrileño...



(mesón del Rastro)

  • Y hacer algunas fotos de recuerdo (fotos a los amigos "desenfocados").


Y es que Madrid moooooooola, y los barrios del centro más.

 

© Miguel Ángel Santos Hidalgo

domingo, 2 de abril de 2017

Rastro madrileño...

Recuerdo cuando mi abuelo nos llevaba al rastro de Madrid algún fin de semana, siempre pensaba que allí sólo había trastos viejos, de hecho, creo que hoy se siguen viendo los mismos trastos que hace treinta años. Sin embargo, ahora tienen su encanto, me gusta ver todas esas cosas antiguas, pensar los años que tendrán, ver como hemos avanzado; me he reído viendo un taladro manual, pensando en el agujero que conseguiría hacer yo con ese aparato, sería del tamaño de un grano de arroz y tendría las manos llenas de llagas.

Lo mejor es ir a primera hora, ver como se van montando todos los puestos, la actividad que hay en cada calle. Encienden el hilo musical, y comienzan a  sonar pasodobles, sevillanas...te sacas un café para llevar, sigues paseando, se forma un grupo de músicos... todo va cobrando vida.

Aquí os dejo algunas fotografías que he tomado hoy y mi breve relato visual...

La mañana empieza con los nuevos carteles del Ayuntamiento, que ocupan media acera... 

 
La gente aprovecha las primeras horas para hacer ejercicio físico...


Ya en el rastro, veo este escaparate y pienso en mi teléfono móvil, su conectividad 4G, la red wifi... ¡la tecnología como ha avanzado!!


¿Qué pondría en estos marcos de cuadros?  


Bolso va bolso viene, en un periquete, todo listo....


Esta tienda me ha encantado, había unos marcos de fotos muy chulos...


Las cafeterías se van llenando de personas que quieren tomar su buen desayuno... (estuve esperando un buen rato a ver si aparecía un "bombón" de verdad, pero me tuve que conformar con esta señora, que me miró con una cara de enfado monumental!!)


Comienzan los conciertos callejeros de música, lo bien que toca esta gente!! y lo bien que se lo pasan haciendo lo que les gusta, y encima se sacan un dinerillo.


Los puestos "a euro, a euro, a euuuuuuuuuuuuro" ¡cómo nos gusta eso de revolver ropa de un lado a otro, yo porque no tenía libres las manos, que sino...! 


Y devuelta a casa, siempre me gusta fijarme en esos bancos donde las personas más mayores descansan de los paseos, o donde simplemente se sientan para observar, hablar...


Pienso dónde estaré yo a su edad....


jueves, 29 de diciembre de 2016

Fotografía titulada "Manos libres"

A veces tienes la oportunidad de capturar imágenes curiosas, es lo que tiene llevar la cámara encendida colgada al cuello. A penas un instante después,  esta mujer desapareció entre los puestos de venta del rastro. 



jueves, 26 de febrero de 2015

Madrid sin el #rastro, no sería Madrid

Hacía bastante tiempo que no pasaba una mañana en el rastro de Madrid. Cuando estás allí, entre puesto y puesto, sientes como si se hubiera detenido el tiempo, tu mente se llena de recuerdos de otra época. Recuerdas tu infancia, tu adolescencia, te das cuenta todo lo que han cambiado las cosas, los grandes avances tecnológicos, y en medio de todo este mar de pensamientos, valoras el esfuerzo de cientos de comerciantes que luchan por mantener a flote sus negocios, vendiendo pedacitos de nuestro no muy lejano pasado. Son personas, familias enteras que cada sábado y domingo despliegan sus productos en pequeños escaparates improvisados sobre cuatro maderas y una estructura metálica; la colocación es precisa, de cirujano plástico, cada pequeño objeto se debe colocar y se coloca en el mismo sitio de siempre.

Veras multitud de personas ensimismadas mirando revistas, la carátula de un disco de música, una simple llave oxidada de vete a saber que cerradura -no importa; lo fundamental es trasladarse a ese instante de nuestro pasado en el que fuimos felices, sin querer, una sonrisa aflora en el rostro, en el mío también.

El rastro es sudar de madrugada...



... es soñar con recuerdos pasados




...es revivir viajes inolvidables


....el rastro es blanco y negro






el rastro es color...


...es arte y cultura



...es llevarse siempre algo a casa, aunque sea un pelapatatas


...el rastro es perderse en cada puesto y desaparecer...


El rastro es disfrutar de una mañana estupenda, nunca defrauda.

 



© Miguel Ángel Santos Hidalgo